domingo, 6 de mayo de 2007

“Manifiesto por la Vida y Sustentabilidad"

Ese es el título que recibió el documento presentado el 22 de marzo por el Instituto Brasileño de Protección Ambiental (PROAM), el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), y Fundación Metropolitana. El Manifiesto alerta sobre la deforestación del Amazonas y sus consecuencias sobre la región.
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La Organización de Naciones Unidas (ONU) instituyó al 22 de marzo como el “Día Mundial del Agua” , con el propósito “de promover entre el público la conciencia de la importante contribución que representa el aprovechamiento de los recursos hídricos al bienestar social, así como su protección y conservación”. Esa significativa fecha, fue la elegida por el Instituto Brasileño de Protección Ambiental (PROAM), el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) – Comité Brasil, y la Fundación Metropolitana, para presentar un “Manifiesto por la vida y Sustentabilidad de América del Sur” que alerta sobre los efectos de la deforestación de la Selva Amazónica. El Manifiesto, que contó con la adhesión de organizaciones sociales y ambientales de Argentina y Brasil, será entregado a distintos gobiernos de la región.

La presentación tuvo lugar en San Pablo, Brasil, y contó con las exposiciones de Carlos Bocuhy (PROAM – Instituto Brasileño de Protección Ambiental), Haroldo Mattos de Lemos (PNUMA – Comité Brasil), Pedro Del Piero (Fundación Metropolitana), además de otras voces autorizadas en materia ambiental. En el cierre, se leyeron los argumentos propuestos en el Manifiesto y las organizaciones que adhirieron a la iniciativa. De Argentina, se sumaron Fundación Ambiente y Recursos Naturales, Asociación “Vecinos de la Boca”, Fundación Hospital Argerich y Fundación ProTigre y Cuenca del Plata. Por parte de Brasil, adhirieron más de 70 organizaciones, entre las que puede destacarse la Federación de las Industrias del Estado de San Pablo (FIESP), el Sindicato de Trabajadores del Aguas y Saneamiento de San Pablo, la Defensoría del Pueblo, y la Asociación de Abogados de San Pablo, además de ONGs ambientales.

Los promotores de la Jornada alertaron sobre los efectos de la deforestación de la Selva Amazónica sobre los recursos hídricos de la región. La principal consecuencia tiene que ver con la alteración del régimen de lluvias, lo que puede repercutir en la disminución de los reservorios acuíferos que abastecen a los aglomerados urbanos. El Amazonas es la principal selva tropical del mundo, que en los últimos tiempos está cediendo superficie a causa de la tala indiscriminada. De hecho, se estima que entre 2003 y 2004 fueron destruidas 26.130 km2 de selva1, una superficie varias veces mayor a la que ocupa, por ejemplo, la metrópolis Buenos Aires.

En el documento “Ríos voladores”2 que acompañó la convocatoria previa del Manifiesto, Bocuhy, de PROAM, se extendió sobre las características del fenómeno: “La deforestación del Amazonas reduce los volúmenes del vapor del agua que la vegetación local libera en la atmósfera y, si continúa, llegará a una escala que afectará el transporte de humedad hacia la Cuenca del Plata”. El presidente de PROAM agrega en el texto: “Con menos humedad, las lluvias disminuirán en la región sudeste o como señaló el experto José Marengo (del Centro de Previsión del Tiempo y Estudios Climáticos de San Pablo) lo más probable será la alteración de la distribución de lluvias, las cuales se darán más esporádicamente y con mayor intensidad , suceso que puede ser trágico para una ciudad como San Pablo. El drenaje superficial de las intensas lluvias hacia el océano y los veranos prolongados, asociado al incremento de la temperatura media, pueden llevar al vaciamiento de los reservorios del sudoeste (...) además del aumento del consumo de agua y energía, con consecuencias devastadoras para los ecosistemas de producción de agua ”.

En la presentación del Manifiesto, Pedro Del Piero, presidente de la Fundación Metropolitana se explayó sobre las consecuencias en la Cuenca del Plata . “Desde nuestra metrópolis Buenos Aires, levantamos también nuestra preocupación. Durante el siglo XX las precipitaciones aumentaron 350 milímetros por año. O sea, se dio una variación de un 30% y con proceso creciente, es decir, acelerado sobre el final del período. Este fenómeno impacta en suelos que han perdido escurrimiento por la mancha urbana y en un área donde los vientos modificaron su comportamiento aumentando el “efecto lago” que sufre el estuario cuando los vientos del sur, al impedir el escurrimiento hacia el océano, terminan provocando elevación de niveles del Río con las consiguientes inundaciones que penetran en la ciudad”.

Además, Del Piero advirtió sobre la desidia política en torno al desmonte de los bosques argentinos: “Denuncio que en el Congreso de mi país hay frenado, congelado, un proyecto de Ley de ‘Presupuestos Mínimos para la Protección Ambiental del Bosque Nativo’ destinado a frenar los desmontes hasta tanto las provincias realicen un ordenamiento territorial que garantice su uso sustentable. Paradójicamente se dice que son los legisladores de las provincias más desmontadoras quienes presionan frenando esta ley.”

Como cierre, Del Piero se refirió a los objetivos del Manifiesto: “Finalmente, teniendo en cuenta lo dicho, es nuestro menester como parte de la sociedad civil organizada subrayar el reclamo a nuestras autoridades por un verdadero ejercicio de autoridad que ponga coto al mal trato ambiental. Si no lo hacen, no será posible”.
El Amazonas es el mayor bosque primario del planeta y presenta la mayor biodiversidad con aproximadamente 60 mil especies de plantas y animales . Recorre principalmente Brasil, pero también los países de Guayana, Venezuela, Colombia, Suriname, Guayana Francesa, Ecuador, Perú y Bolivia. Su superficie de 1.558.987 km2 lo transforma en uno de los principales “pulmones” del planeta. El nombre de "Amazonas" es de origen indígena y viene de la palabra “amassunu”, que significa "ruido de agua, agua que retumba"3.

Su clima es muy húmedo, lo que lo hace generador de corrientes de aire con alta cantidad de vapor de agua, las cuales en sus recorridos afectan a toda la zona sur del continente. Estas masas húmedas participan del proceso de regulación de lluvias en toda la región. Con la reducción del Amazona, la consecuente disminución de la humedad repercutiría alterando los períodos de precipitaciones. De esta manera, la deforestación del Amazonas, combinado con otros fenómenos como la corriente oceánica “del Niño”, o procesos ya propios de la Cuenca del Plata como la sudestada, podrían derivar en intensas lluvias que, al superar la capacidad de escurrimiento de los sistemas pluviales, generen inundaciones.

De esta manera, la convocatoria del “Manifiesto por la Vida y Sustentabilidad de América del Sur”, apunta a concientizar a la sociedad y a los gobernantes sobre los peligros asociados a la tala del Amazonas. La adhesión de las organizaciones aumenta el nivel de consenso y le otorga más fuerza a la iniciativa. En definitiva, se trata de pensar intervenciones humanas que garanticen la supervivencia de la vida en el planeta a las futuras generaciones.

Descargar en formato PDF, la nota completa:
http://www.metropolitana.org.ar/idm/pdf/idm_36/nota_01.pdf

1 Ver el documento que acompañó la presentación del Manifiesto.
2 La convocatoria al Manifiesto fue acompañada por distintos documentos con diagnósticos y propuestas sobre la Selva Amazónica. Entre ellos, se encuentra “Ríos Voladores”, en referencia a las corrientes húmedas, y un análisis del experto brasileño José Marengo, del Centro de Previsión del Tiempo y Estudios Climáticos de San Pablo. A quienes les interesen los documentos, pueden comunicarse a Fundación Metropolitana: info@metropolitana.
3 http://www.portuguesonline.com/argentina/turismo_estado_amazona

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